El mundo se enfrenta actualmente a grandes retos, desde enfermedades pandémicas hasta la pobreza y el analfabetismo. A pesar de la falta de recursos como doctores, maestros y misioneros, hay algo poderoso en marcha: una comunidad de creyentes, llenos de fe y empoderados por el Espíritu Santo, está lista para ser movilizada.
No importa cuán grande o pequeña sea tu iglesia, cada uno de sus miembros tiene el potencial de ser una luz, inspirada y equipada para cumplir su propósito. Jesús estableció la Iglesia como el vehículo para extender su amor en el mundo. En la Gran Comisión, Él nos llama a todos, sin excepción, a ser parte de esta misión: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra … Por tanto, vayan.”
El Plan PEACE es una herramienta extraordinaria que genera transformación sostenible, comenzando y llevando a cabo su trabajo a través de la iglesia. Cuando la iglesia local se convierte en el motor de cambio en su comunidad, el impacto se convierte en una fuerza replicable y duradera que puede transformar vidas. ¡Ahora es el momento de levantarte, movilizarte y ser el cambio que deseas ver en el mundo!
Somos una iglesia PEACE porque creemos en la transformación de nuestra comunidad y del mundo a través de la acción. El Plan PEACE nos llama a pasar de ser espectadores a ser participantes activos en el ministerio y la misión, sirviendo con amor y compromiso.
Nuestra iglesia entiende que el cambio verdadero y sostenible ocurre cuando la iglesia, el sector público y el sector privado trabajan juntos. Cada uno tiene un rol fundamental: hay cosas que solo el gobierno puede hacer, otras que solo las empresas pueden lograr y muchas que solo la iglesia, con su misión de servicio y esperanza, puede realizar.
A través del Plan PEACE, nos comprometemos a fortalecer nuestra fe y expandir el impacto de nuestra iglesia, creando asociaciones estratégicas para abordar las necesidades de nuestra comunidad y más allá. Creemos que cuando la fe crece, también crece la capacidad de la iglesia para transformar vidas.
Por eso, somos una iglesia PEACE: porque estamos llamados a participar, a servir y a ser agentes de cambio en el mundo con ayuda de Nuestro Señor Jesucristo.
Nos sentimos privilegiados, bendecidos y profundamente agradecidos por la capacitación que hemos recibido de los líderes de la Iglesia Saddleback, el lugar donde nació el Plan PEACE. Este entrenamiento nos ha preparado para transformar nuestra comunidad y el mundo, pasando de ser espectadores a ser participantes activos en la misión y el ministerio.
Como iglesia en entrenamiento PEACE, estamos comprometidos con la visión de movilizar a cada creyente para servir con amor y propósito.
Junto con otras iglesias, impactamos la comunidad a través de nuestro compromiso con el servicio .
Trabajamos juntos para brindar apoyo a quienes más lo necesitan, compartiendo el amor de Dios y extendiendo una mano amiga a todos los que nos rodean.
Nuestra iglesia se esfuerza por ser un faro de esperanza en medio de las dificultades, demostrando que juntos podemos marcar la diferencia en la vida de los demás.
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