TESTIMONIO DE LOS PASTORES VICENTE Y LOLIS

La iglesia Smirna nos ha enseñado a tomar riesgos con fe.

En Lucas 19, Jesús contó la historia de la importancia de tomar el riesgo

Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.”

Lucas 19:26 Jesús dijo: Si no tomas riesgos no tienes ninguna fe.

Hoy Lolis y yo queremos compartirles un resumen en esta sesión 101, sobre las Cuatro Lecciones más Grandes que hemos aprendido a lo largo de 30 años de tomar riesgos en Smirna. La primera es ésta…

I. CUANDO DIOS TE LLAMA: ____________________

Si Dios te pide que hagas algo, te va a dar la energía, el talento, la habilidad, la gente, el dinero, el espacio, los recursos, los contactos, cualquier cosa que necesites. Donde Dios guía, provee.

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Filipenses. 4:19

Llegamos en el año 1986, después de estar tres años en Lerdo de Tejada, Veracruz de ayudante de la Pastora Natalia Grajales; en la iglesia Nueva Jerusalén, fue el martes 11 de julio de 1989 cuando llegué a Coatepec, Veracruz, aquí en la iglesia Smirna. Era mi primer Pastorado, no conocía a nadie; Lolis y yo atendimos el llamado de Dios y nos movimos a Coatepec.

Primero llegue yo, y me dije: “Esto no es para mí”, pues lo primero que observé fue un templo que me pareció muy grande, sin terminar; y además vacío.

Recuerdo que ese día se me había terminado todo mi dinero, no tenía ni para el pasaje para regresarme e ir a ver a Lolis que estaba por dar a luz; a nuestro mi primer hijo: Gamaliel, Esa anoche me invitaron a cenar unos hermanos de la iglesia: Arturo y Emma Martínez, ellos no sabían absolutamente nada de mi necesidad, sin embargo al finalizar la rica cena, pusieron en mi mano una ofrenda, la cual suplió esa gran necesidad de cubrir lo de mi pasaje y estar en Lerdo de Tejada para el nacimiento de mi hijo: Gamaliel.

Para ese entonces Lolis de 25 años, con Gamaliel, un recién nacido de 20 días; Yo tan solo tenía 27 años, la Iglesia Smirna tenía 30 hermanos, quedaban ocho jóvenes y no se llevaban tan bien que digamos.

Así que, a mis 27 años era pastor de Smirna, y francamente tenía muchas ideas de cómo pastorear una iglesia, pero en la práctica nada de cómo hacerlo, y especialmente la gente coatepecana que era muy diferente a la gente de costa. Era un inexperto ya que tenía solo tres años de experiencia de trabajo ministerial, tres años de Instituto Bíblico y un año de Licenciatura en Teología (ISUM).

Dios siempre ha provisto de liderazgo en cada paso que hemos dado en nuestro llamado, y uno de los primeros líderes serviciales fue Sotero Elox Xotla, quién me llevó a visitar a todos los hermanos, ya que era una de las actividades principales que se hacían en Smirna: visitar, hacer cultos y vender talentos.

Sotero me llevo caminando a visitar a cada persona que se congregaba en la iglesia. Partimos de la Iglesia al SETSE, de allí a la Orduña, después regresamos a los manantiales, luego al campo deportivo, y de allí a la iglesia; por la tarde, regresamos caminando, a puente Seco, y regresamos por campo viejo nuevamente a la iglesia, mis pies lo recuerdan bastante bien. Lo hacíamos casi a diario. No teníamos dinero para el urbano, mucho menos para pagar un taxi y solamente comíamos en la noche cuando nos apretaba el hambre y encontrábamos un puesto de merecidos tacos, aunque nos enfermáramos del estómago, pero eso no nos detenía en nuestros inicios.

Los miembros y líderes de ese entonces, me acondicionaron con mucho amor un cuartito de tablas ubicado en la parte de enfrente, había servido como Templo, como cocina y ahora como vivienda improvisada, tenía unas aberturas entre las uniones de las tablas cabía una mano, y por allí entraba el aire frio del invierno. Contaba con una cama en medio, y una mesa. El baño estaba afuera, con su calentador de leña, pero también era usado por toda la iglesia, así que teníamos que destaparlo los días lunes. Había un fogón, donde se cocinaba con leña. En vez de tanques de gas había un “atado de leña” donde a veces se escondían las ratas. En fin así era Smirna en esos años. Así que anduvimos rodando y viviendo, vivimos en varias partes, alquilando, en casas prestadas, dentro del templo, en las oficinas y en el Taller de Arturo y Emma, quienes cono cobijaron con mucho amor.

Aunque padecimos desde las primeras semanas; Dios siempre nos rodeó con una familia espiritual de hermanos que tenía preparado de antemano, consciente de su testimonio, servicio y su mayordomía; para ese entonces fueron hermanos muy humildes, quienes nunca dejaron de ser fieles a Dios, ya que de sus flaquezas nos bendecían y proveían para nuestras necesidades. Así que de esta manera, veíamos la mano maravillosa de Dios, porque teníamos FE que Dios nos había llamado y que Él nos proveería.

Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.” Salmos 91:14

LOLIS:

Crecí en casa de pastores, con mis abuelos, el Pastor: Leovigildo Aguirre, por más de 52 años en la misma iglesia, y mi abuela continuó su ministerio trece años más, ustedes la conocieron Natalia Grajales, quien está ya con el Señor.

Vicente no sabía nada del ministerio practico, él trabajaba en PEMEX, y además, de estudiar en el Tecnológico de Minatitlán; tenía el oficio de sastre como su padre, no sabía sufrir y mucho menos sabía que íbamos a vivir como nómadas en el principio y con la presión de los hermanos, pero yo si sabía cómo iba a ser nuestra vida desde el comienzo. Vicente no sabía nada del ministerio, pero nunca imagine hasta donde iba a llegar a pesar de todo esto.

Vicente nunca para de seguir construyendo el sueño que Dios le dio, el de la iglesia que Dios le ha mostrado. Siempre quiere saber el rumbo de la iglesia evangélica mundial para ir en pos de ella. No para, siempre le gusta ir a la vanguardia.

Cuando llegamos los dos éramos demasiados jóvenes e ingenuos para saber que algún día Dios nos iba a conceder el sueño de llenar la Iglesia Smirna y fundar más iglesias a partir de 30 hermanos. Nos casamos por fe, estudiamos por fe y ahora iniciaríamos nuestro ministerio por fe. Ahora estábamos, aquí con únicamente una cosa: fe.

Nos sentíamos muy solos cuando vinimos aquí, porque, como dijo Vicente, no conocíamos a nadie. No teníamos amigos, ni familiares, ni parientes, ni vecinos, ni conexiones, ni a nadie a quien recurrir y decirles como nos sentíamos.

Éramos sólo nosotros dos y Gamaliel de 20 días de nacido, quien se nos logró, ya que al inicio tuve un aborto. Ahora en un lugar desconocido para nosotros, su gente, sus costumbres y para mí una ciudad muy pero muy fría. Nunca imagine que el cambio de ciudad iba a afectar a mi familia tremendamente, ya que a veces tenía a Vicente, Gama y después Flor, quienes son asmáticos, a los tres juntos internados en el hospital.

Pero poco a poco Dios comenzó a poner en nuestro camino personas muy buenas cerca de nosotros, otra de ellas fue la joven Leticia Sánchez, quien ahora está felizmente casada y con un precioso niño llamado Nehemías; ella ha servido siempre en el ministerio con nosotros.

Cuando nos trasladamos de Lerdo de Tejada Coatepec, todas nuestras cosas cupieron en una camioneta en el mismo viaje. Para ese entonces, Dios nos había bendecido un poco, ya poseíamos una cama que nos habían regalado por una inundación que hubo en Lerdo de Tejada, una alacena de lata, herencia de mi hermano Jacobo, un closet de madera grandote que nos regaló mi abuelo el Pastor, que nos sirvió de librero y de división donde llegábamos, una mesa y sillas de la Cervecería Corona que nos habían prestado y así armábamos nuestra casa y otras cosas más; teníamos unos trastes y la poca ropa que usábamos y nuestros libros que nos acompañaban.

Al visitar algunos hermanos prósperos de ese entonces, me impresionaba muchísimo al entrar a sus bellos fraccionamientos donde vivían en sus lindas e impresionante casas, me sentía fuera de lugar siempre al visitar una casa tan bonita y elegante. Me impresionaba porque nunca habíamos tenido el sentido de lo que era una verdadera casa.

¿Por qué me casé con Vicente, me arriesgué y lo seguí hasta Coatepec? Porque creía en Dios, creí en Vicente, vi su fe, creí en sus sueños y la visión que Dios nos había dado en el Instituto Bíblico “Alfa y Omega” de Oaxaca, donde nos conocimos y estudiamos juntos. No teníamos nada, solamente FE, pero éramos arriesgados, muy arriesgados y lo seguimos siendo.

Y si vas a vivir por la fe, y vas a empezar tu vida cristiana en esta oportunidad, y empezar un nuevo inicio con Dios, vas a tener que tomar algunos riesgos. Habrán algunas situaciones donde te preguntes: “¿Va a responder Dios? ¿Va a proveer?”. ¡Tú sigue creyendo! Continúa manteniéndote porque cuando Dios te llama: Te provee. No te desalientes, Dios está contigo y no ha sido una casualidad que estés aquí en este preciso momento.

VICENTE:

La segunda gran lección que aprendí en estos años es esta…

II. CUANDO DIOS SE ATRASA: ____________________

Él nunca llega tarde, nunca tiene prisa y tú tienes que confiar en Él cuando algo se retrasa en tu vida.

Uno de los versículos que me ha animado en estos años está en Habacuc:

Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.” Habacuc 2:3

Cuando comenzamos a trabajar en la Iglesia Smirna no tenía ni idea de que estábamos retrasados 10 años antes de que pudiéramos comenzar la visón que Dios nos había dado.

Teníamos que aprender a conocer más a Dios como siervos de Él, a restaurar a las personas, entenderlas y a empezar a buscar los principios de Dios para trabajar. Había tremendas necesidades materiales como baños, oficina, teléfono, salones de clases, bancas, sillas, pizarrones, una cocina digna, iluminación, aplanados, pisos, drenajes, instalación eléctrica, cambio de voltajes, reconstrucción de losas mal hechas, casa pastoral, equipo de sonido, en fin.

Pero Dios tenía sus retrasos en mente. En los servicios de la Iglesia oraba y decía “Algún día vamos a tener terminado y equipado nuestro templo, pero nunca vamos a poner mayor énfasis en lo material sino siempre en las personas” Así que esa era la prioridad, y cuando se terminaba una necesidad material, ya estábamos metidos en otra para ser suplida. Y lo seguimos haciendo hasta el día de hoy.

Recuerdo cuando se nos tronó la losa del techo sobre mi cabeza, desde que llegué estaba una intensa humedad en una pared, y habíamos probado con todos los métodos habidos y por haber para parar el agua que literalmente escurría de esa pared. Una noche subí y empecé a saltar allí arriba del techo y ¡todo se movió! Había dos losas y en medio de las dos muchísima agua: ¡Más de dos mil litros! Abrí un hueco y salió un chorro de agua toda la noche y eso que no había llovido en dos meses. Yo hice un berrinche bien grande, y le dije a Dios ¿Por qué pasaban estas cosas? ¿Por qué a otros pastores no les pasa y a mi si? ¿Por qué a mí? Me dijo: Yo sé porque, tú trabaja. Le dije: “Esta bien, Señor, seguiré”. Rehicimos la loza nuevamente.

Aprendí que no es asunto mío lo que Dios hace en la vida de otros. No es asunto tuyo lo que Dios hace en la vida de cualquier otro. Nuestro único asunto es seguirle siempre comprometido con El. El punto es que Dios permitió un retraso que fue para lo mejor. No lo entendí, pero era para bien de nuestra Iglesia.

(Esto ocurrió)… para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos.” 2 Corintios 1:9

El punto es que hemos de confiar en Dios sea lo que sea. No debemos mirar sus retrasos como negaciones. Debemos confiar que Él sabe, que tiene planes mejores mucho mejores que los que nosotros pensamos tener. Puede que pensemos que tenemos un entendimiento, pero es Dios quien sabe mejor porque está todo en su control.

Dios está en control, donde Dios guía, provee. Porque Dios tiene el control, cuándo Dios retrasa, sabe lo que hace. La tercera lección que hemos aprendido en estos años de riesgos en la Iglesia Smirna es que Dios tiene el control…

III. CUANDO LE DAS A DIOS: ____________________

Si le das tu tiempo, dinero, talento, energía Dios lo multiplica.

Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia” 2 Corintios 9:10

Los agricultores saben que la semilla se ha de tirar para que sirva para algo. ¿Cuándo plantas una semilla de sandía obtienes una semilla como resultado? No, obtienes un montón de sandias con cientos de semillas en ellas.

Recuerda que la gente que planta pocas semillas va a tener una cosecha pequeña. Pero el que planta muchas semillas va a tener una gran cosecha. Dios ama al dador alegre”. Dios quiere que seamos como Él. Aprende a sembrar y espera grandes cosechas en la vida.

La historia de la Iglesia Smirna no puede contarse sin mencionar a la gente que se sacrificaron financieramente para ver hoy una realidad es. Todos estos salones, mobiliario, sillas, equipo de sonidos, computadoras, pantallas, no aparecieron de la noche a la mañana. Algunos hermanos, no estrenaron zapatos, ropa, o se privaron de algún gusto o muchos para que esto se realizara. En este santuario ha mucho sacrificio, mucho y ha valido la pena.

Nosotros honramos con todo el corazón a estas personas que se han sacrificado juntamente con nosotros.

Quiero cada persona que ingresa a la membresía se dé cuenta de las bases en las que se levanta esta Iglesia. Esta gente a lo largo de estos años no solamente ha dado su diezmo, sino más allá de sus diezmos, así como ofrendas regulares, han dado promesas especiales, sus primicias, hasta completar lo que se ve. Este es el tipo de personas comprometidas seguidoras de Jesús; sacrificadas sobre el que se levantó la Iglesia Smirna.

Desde el fondo de mi corazón quiero decir: ¡Muchas gracias! No existiría la Iglesia Smirna sin los sacrificios de tiempo, de servicio, y de dinero ya que han hecho de lado cosas en su casa para que pudiéramos construir este edificio y lo que se ve para la gloria de Dios. Desde el fondo de mi corazón les doy las gracias.

Una de las grandes lecciones que Lolis y yo hemos aprendido a través de veintidós años es que no puedes dar más que Dios. Cualquier cosa que le des, siempre la multiplica.

Más de tres veces diferentes en nuestro matrimonio Dios nos pidió que diéramos nuestros ahorros y cada vez que lo hemos hecho Dios lo ha reemplazado con abundante generosidad. Recuerdo cuando compramos todas las sillas negras, cuando dimos una camioneta para el sonido y cabina, también donamos la losa 150 metros cuadrados del tercer piso. Recientemente nos hemos dado la tarea de patrocinar muchos proyectos y capacitaciones de nuestros líderes, e invertir mucho más allá de nuestros diezmos y ofrendas para su obra. Asimismo hoy hemos puesto una vez más todos nuestros ahorros para aportar el 90% de la obra de la fachada. Pero Dios siempre nos ha ganado.

El último riesgo fue la terminación del Templo de niños y el techo del patio de la entrada.

Tienes que entender la diferencia entre fe y regatear. Fe es cuando das anticipadamente. Fe es sacrificarse por adelantado. Regateo es cuando dices: “Dios, si tú me das yo te doy” Así no trabaja Dios. ¡Absolutamente no! Eso no es fe, eso es regateo. Fe es sacrificarse por adelantado y dejar que Dios encuentre la manera de recompensarte.

Puedo contar muchas historias de hermanos que han hecho donaciones sacrifícales, han dado su tiempo, su vida y su dinero y lo sigue haciendo. Porque la Biblia dice:

Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.” Lucas 18:29-30

Esta es una promesa de Jesucristo directamente de sus labios. “Así que siempre date completamente al trabajo del Señor porque sabes que tu trabajo en el Señor no es en vano”.

La última lección que aprendimos en estos de tomar riesgos es ésta…

IV. CUANDO DIOS EMPIEZA ALGO: ____________________

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6

Comenzamos la aventura del CDI, en noviembre de 1998, con 70 niños, cumplimos diez años de trabajar y hemos cerrado el ciclo. Durante todo ese tiempo inspiramos y ayudamos a abrirse más de 40 proyectos, que ministran más de 7000 niños. En el CDI se atendió a más de 200 niños en la iglesia, sirviendo con un promedio 40 comprometidos voluntarios; quiero honrarlos, a cada uno de ellos porque han puesto su granito de arena para que todo esto se haya hecho posible Gracias a Dios.

Brindamos servicios de alimentación, salud, educación, valores cristianos. Sembramos nuestra vida en esos niños y cumplimos sueños para llevarlos fuera de la Ciudad, Estado, el Caribe y Europa. Estamos satisfechos porque siempre hemos bendecido a los demás.

Ahora mismo está en funcionamiento pleno el ministerio para niños denominado Tierra Prometida, donde seguiremos sirviendo a los niños aún más enfocados en lo espiritual, les daremos seguimiento con el ministerio de Nueva Generación, dónde se atiende a jóvenes de 13 años en adelante. Creo que cada vez que somos desafiados crecemos conforme a la voluntad de Dios y este es nuestro nuevo reto. Hemos crecido hasta cierto punto, con nuestros Grupos Pequeños, pero necesitamos romper esa barrera. Para esto, necesitamos ser administrados y efectivos en nuestra visión, con un edificio funcional, nuestros servicios de fin de semana, con creatividad, una buena alabanza contemporánea, muy interactivo usando la tecnología, de esta manera cumpliremos nuestra visión.

¿Valió la pena los riesgos, las batallas y los retrasos? Absolutamente. Porque lo que Dios empieza, Dios lo termina.

LOLIS:

Todavía me asombra que alguien estuviera dispuesto a confiar en nuestro liderazgo al principio. Apenas teníamos 27 años, recién casados, con un bebé, y recién salidos del Instituto Bíblico.

Vicente era una persona delgada, y todavía le salían barros en la cara. Es increíble que alguien nos haya puesto atención. Dios nos ha bendecido, créalo y también a muchos de ustedes que han caminado con nosotros. Antes las hermanas venían vestidas muy sencillas, y ahora, ¡Mírenlas! Muchas de ellas tienen hijos e hijas profesionistas y sirviendo al Señor y con nietos muy bendecidos.

Mucha gente piensa muchas cosas de Vicente de cómo lo ven ahora, por sus logros obtenidos; pero no se imaginan lo que hemos pasado juntos. Dios nos ha concedido muchas victorias y en Smirna hablamos de vidas cambiadas, pero el hecho es que nosotros mismos fuimos los que originalmente cambiamos.

Ya no somos los mismos que empezaron esta Iglesia hace 22 años. Cuando llegamos, yo era una mujer muy tímida, algo insegura, sin embargo Dios me había unido a Vicente y ambos hemos crecido.

Tenía la visión y el sueño en mi corazón, pero sentía que no tenía nada para contribuir. Sin embargo, a lo largo de estos 22 años he visto que Dios usa en el servicio a gente común y corriente. Yo soy un testimonio vivo de gente que va a dar a Dios lo poco que tienen y Él hace algo milagroso con ello. Me gusta lo que hago, soy feliz sirviendo al Señor, colaborando y procurando fondos para su obra; me gusta visualizar personas que llegan a la iglesia y ubicarlas en el ministerio.

¿Quién creen que es el ejemplo primero y principal de cómo vivir por fe? Es Vicente. Vino aquí con un poco de fe. Era un hombre joven muy impetuoso, muy lleno de sí mismo y de lo que iba a pasar. Y Dios, lo ha levantado en estos últimos 22 años, solo por un poco de fe. He visto a mi esposo enfrentarse a muchas decisiones tremendamente difíciles, a situaciones terribles y sin salida; como cuando se detuvo la iglesia por diez años, sin crecer. Una noche me dijo: Lolis, vamos a “echar la red a la derecha”, y vamos a trabajar con propósito; si funciona, nos quedamos y si no nos vamos; pero de esa crisis salió adelante, porque tiene Fe. No se le cierra el mundo y Dios le abre puertas anticipándolo al crecimiento.

Venimos aquí pensando que íbamos a hacer algo grande para Dios. Sin embargo, lo que ha pasado es que Dios ha hecho algo grande dentro de nosotros. Pensamos que íbamos a levantar una Iglesia para Él. Y nos ha levantado para ser personas diferentes. Y lo mejor de esto es que Dios no ha terminado. Va a continuar trabajando en nosotros y en su Iglesia hasta el día de Jesucristo, hasta que Jesús vuelva, porque lo que Él empieza lo termina.

Hemos perseguido la visión de tal forma que ahora la tenemos muy clara para cumplirla: “Que cada persona se convierta en un comprometido seguidor de Jesús”. Tenemos un Ministerio que busca la salud de la iglesia a través de un liderazgo comprometido con la sociedad que nos rodea, en predicar el evangelio. Dios nos ha dado Crecimiento y no hay quien nos impida a hacerlo, porque hemos entendido que aun las finanzas, Dios las provee en cada paso que damos.

VICENTE:

Tal vez estés pensando: “Siento realmente haberme perdido algunas de las primeras pruebas de fe tan emocionantes por las que Smirna pasaba. No estuve aquí durante ese tiempo”. Pero, “la parte más emocionante de una carrera no es el principio, sino el final”

Te preguntarás: ¿cómo puedo hacer eso? ¿Cómo me puedo involucrar?

Únete a una iglesia, la Iglesia Smirna y ven a ser parte de esta familia.

Consagra tu vida y compromete a ser un seguidor de Jesús siempre.

Da tu siguiente paso que debas de dar: únete, bautízate, busca y pertenece a un Grupo Pequeño (GP), participa en misiones, Cursa tus CLASES los días viernes, busca y ubícate en un ministerio (KIDS, JOVENES, GP), comparte tu fe, empieza a pagar tus diezmos, o da sacrificialmente para lo que os falta en Smirna: Como voluntario, ofrendas especiales, o artículos en buenas condiciones para el bazar.

Dios quiere usarte en esta Iglesia y en este movimiento.

¿Por qué no vienes y formas parte de eso?

¿Estás dispuesto a tomar el riesgo? ¿Quieres dejar un legado? ¿Quieres hacer la diferencia en el mundo? ¿Quieres ser parte de esta historia? Te invitamos a unirte a nosotros. No pierdas esta oportunidad.

Oración:

Padre, estoy tan agradecido por las lecciones de fe que me has enseñado en los últimos 22 años en la Iglesia Smirna. Ahora sé, por experiencias, que dondequiera que tú guías, tú provees. Cuando retrasas algo, sabes que es lo mejor. Y sé que no puedo dar más, que cualquier cosa que te doy, tú la multiplicas. Y he aprendido que lo que empiezas lo terminas. Gracias por no dejarme, incluso cuando yo quise dejarte. Gracias por traer la gente apropiada justo en el momento apropiado. Gracias por todos los que aquí han sacrificado y han servido. Y Jesús, estoy esperando con ilusión el resto de la carrera, no importa cuánto dure.

Ahora oren en su corazón. “Querido Dios, quiero que me uses. Quiero ser un hombre/mujer de fe. Quiero tomar parte en lo que tú estás haciendo en este mundo. Quiero aprender esas lecciones también. Jesucristo, te dedico el resto de mi tiempo en la tierra. Te dedico el resto de mi dinero, mis talentos, mis oportunidades. Úsalo de la manera que veas apropiada. Quiero terminar el resto de la carrera bien. En tu nombre oro, amén”.